me veo obligado a tomar el bolígrafo
para que éste sea testigo de mis infamias.
Éste papel, cómplice de ideas prohibidas incita demasiado.
Escribir, borrar y seguir escribiendo
bajo una noche sofocando el silencio.
Lo único que se oye: el silencio quebrado por ladridos aislados y crujidos de muebles viejos y, aún no sé cómo contar ésto.
Afuera, mientras esos secos arboles
muertos aparentemente, yacen escondidos tras la densa niebla.
Observo todo ésto desde mi ventana sin vidrio, sin protecciones
Aquello era solamente para descansar mis ojos.
Sigo ahora leyendo fragmentos de Lovecraft,
siempre me dejo atrapar por los mundos corroídos.
Mientras me dejo caer por la súbita oscuridad,
dos velas entre el silencio encantado dan inicio a verdades renegadas
verdades que no deberías saber, créeme, es mejor.
En perfecto alineamiento sobre mí enrolla la tierra una luna brumosa, luna menguante. ¿Qué podría ocurrir ahora?
sólo le pido a los antiguos que no me abandonen.
Repentinos ruidos quiebran mi concentración,
el sello de Namru dibujándose tímidamente a fuego silencioso
espera su turno sobre esta tierra ajena…
lo sobrenatural se hace presente, es tan inevitable y normal a estas alturas
Aranunna viene sobre mi con sabiduría,
escucho palabras desde el cielo estrellado,
consejos para un auto-iniciado de artes renegadas
viajero perdido desde antes de los tiempos
Después de tan bello encuentro Namru; el objetivo
llega con fuego despiadado,
noveno nombre del conocimiento para ahogarme
veo todo desde lo alto
eones de tiempo pasan a través de mis ojos
pero ellos ya me vieron...
Espíritus del viento, recuerden. Espíritus de la tierra, recuerden.
por Jvlian P. Sobarzo
inspirado en los 50 nombres de Marduk, el annunaki
y a la memoia de HP Lovecraft.






